En
1980 se inicia una nueva
era en Jaguar tras el nombramiento
de John Egan como Presidente
y Director General. La trayectoria
de Egan en la industria del
motor se había fraguado
en General Motors (AC Delco),
Triumph Cars, Unipart (British
Leyland) y otros. La trayectoria
de Jaguar no había
vuelto a ser la misma desde
finales de la década
de los setenta y el objetivo
prioritario de Egan fue el
de recuperar la confianza
de los clientes en la marca
británica.
Dicho y hecho. Jaguar experimentó un
notable aumento en la demanda,
en especial en los Estados
Unidos. El estilo de Jaguar
consolidó a la compañía
y garantizó la fidelidad
entre sus propietarios. No
obstante, la crisis del petróleo
de los años setenta
no había sido de gran
ayuda y en 1981 Jaguar anunció culatas
de cilindros de alto rendimiento
para los motores V12. Dichas
culatas se basaban en los
principios propuestos por
el ingeniero suizo Michael
May, que los ingenieros de
Jaguar aplicaron al motor
V12 durante cinco años.
El resultado fue de una excelente
reducción del consumo
de combustible que situó a
la berlina con motor V12
y al XJS en una posición
competitiva en una década
de los ochenta caracterizada
por la preocupación
por el medio ambiente.
El XJ-S HE era ahora capaz
de alcanzar los 240 km/h
con unos niveles de emisiones
de 27mpg a una velocidad
media de 89 kilómetros
hora por lo que Jaguar podía
reclamar para sí el
vehículo de fabricación
en serie más rápido
del mundo equipado con transmisión
automática. Por aquel
entonces Jaguar buscaba fabricar
una nueva unidad de seis
cilindros que sustituyera
a la venerable unidad XK.
La idea era fabricar una
versión V8 del V12
e incluso una de seis cilindros
cortando el motor por la
mitad. Ninguna de estas tentativas
tuvo éxito por lo
que se puso en marcha una
nueva iniciativa de diseño
bajo la supervisión
del Director de Ingeniería
Jim Randle y el Director
de Ingeniería de Motores
Trevor Crisp. Tras múltiples
intentos, se optó finalmente
por un nuevo motor de seis
cilindros en línea
con dos tipos de culata.
La versión de altas
prestaciones incorporaría
un patrón de cuatro
válvulas, mientras
que la unidad de bajo consumo
adoptaría la culata
del V12 que se beneficiaba
de los principios expuestos
por May.
El nuevo motor recibió el
nombre de AJ6 y para Jaguar
supuso una inversión
de más de 35 millones
de Euros. Su cilindrada era
de 3580 cc y la inclinación
era de 158 grados respecto
a la vertical. Gracias a
la culata de 24 válvulas
la potencia era de 225 CV,
una cifra realmente favorable
respecto al anterior motor
XK de 3.4 litros cuya potencia
era de 162
CV.
Por otro lado el nuevo AJV6
era alrededor de un 30% más
ligero debido a la utilización
de un bloque de aluminio.
El AJ6 fue concebido para
una nueva gama de berlinas
pero, siguiendo la más
pura tradición Jaguar,
se montó por primera
vez en un modelo de menor
volumen que se lanzó en
septiembre de 1983. El XJ-S
de seis cilindros tenía
transmisión automática
o una caja de cambios manual
Getrag de cinco velocidades.
Alcanzaba los 100 kilómetros
por hora en 7,6 segundos
y una velocidad máxima
de 232 kilómetros
por hora. Al mismo tiempo
la nueva versión del
XJ-S empezó a comercializarse.
Se trataba del Cabriolet,
el primer descapotable de
Jaguar desde la desaparición
del E-Type. Con la misma
inclinación, pilares
del techo y travesaño,
el Cabriolet incorporaba
dos paneles de techo elevables
interconectados y la opción
de capota trasera plegable
o luneta trasera fija. Las
normativas de seguridad decretaron
que el XJ-SC sería
sólamente un biplaza.
A finales de 1982 el Grupo
44 recibía el visto
bueno para llevar adelante
el diseño y fabricación
de un deportivo basado en
el motor V12. El vehículo
lo fabricó la estadounidense
IMSA Racing. Conocido como
el XJR-5, el vehículo
incorporaba una estructura
monocasco de aluminio con
un diseño en forma
panal en el que el motor
de montaje intermedio hacía
las veces de soporte del
que pendía la suspensión
trasera. La espectacular
carrocería en fibra
de vidrio iba pintada en
blanco con llamativas líneas
verdes. El vehículo
finalizó en tercera
posición en su debut
en Road Atlanta, donde volvió a
proclamarse vencedor en el
83. A ésta le siguieron
dos victorias más
en Motorsport y Pocono, para
gran satisfacción
de los aficionados británicos.
La temporada siguiente trajo
consigo la decisión
de última hora de
participar en el clásico
francés de Le Mans
como experiencia de aprendizaje.
Uno de los vehículos
se retiró debido a
un pinchazo y el segundo
continuó compitiendo
entre los seis primeros durante
18 horas. Por desgracia la
caja de cambios le jugó una
mala pasada.
De nuevo en Gran Bretaña,
una nueva fuerza hacía
acto de presencia en la escena
de la competición.
El piloto Tom Walkinshaw
había preparado un
XJ-S para competir en Australia
en el 82 y tuvo la idea de
fabricar un par de vehículos
para el Campeonato Europeo
de Turismos. La primera temporada
finalizó en primera
y segunda posición
en el Tourist Trophy Race
celebrado en Silverstone.
Al año siguiente los
Jaguar consiguieron cinco
victorias frente a las seis
de BMW; una cifra muy significativa
teniendo en cuenta que por
cada dos Jaguar competían
cinco de los vehículos
alemanes. En 1966, Sir William
Lyons decidió fusionar
a Jaguar con la British Motor
Corporation (que más
tarde pasaría a ser
BL), creyendo que de esta
forma salvaguardaría
el futuro de la compañía.
Sin embargo, la realidad
fue que la compañía
sufrió una grave pérdida
de identidad e imagen. El
gobierno conservador elegido
en 1979 decidió privatizar
una serie de compañías
de propiedad estatal. Sin
embargo, a principios de
los 80, Jaguar comenzó a
prepararse para la privatización.
En agosto de 1984, sus acciones
fueron emitidas por primera
vez en el Mercado de Valores
de Londres. El gobierno tenía
mucho interés en fomentar
la titularidad de acciones
– y la demanda de las mismas
rebasó en ocho veces
la oferta.
La temporada de 1984 fue
excelente para Tom Walkinshaw
Racing, que había
añadido un tercer
XJ-S al equipo. El equipo
dominó el Campeonato
Europeo con una sucesión
de victorias y Walkinshaw
finalizó la temporada
como Campeón de Europa.
A raíz de este espectacular éxito
se encomendó a TWR
la misión de diseñar
un vehículo deportivo
que asombrara al mundo y
consiguiera la sexta victoria
en Le Mans para Jaguar. Aunque
los equipos Porsche y Lancia
gozaban ya de una excelente
reputación, los equipos
británicos de Fórmula
Uno eran líderes mundiales
en diseño de chasis
y Tony Southgate, un ex diseñador
de Grand Prix, fue fichado
para esbozar el nuevo XJR-6.
Por aquel entonces los vehículos
de competición utilizaban
el fenómeno del "efecto
debido al suelo" para "succionar" el
vehículo hacia la
carretera a altas velocidades,
algo de lo que el diseño
de Southgate supo sacar buen
partido. De hecho la peculiaridad
del vehículo consistía
en que sus neumáticos
traseros iban recubiertos
de puntos para incrementar
este efecto
En febrero de 1985, Sir William
Lyons fallecía en
su residencia de Wappenbury
Hall, habiendo vivido para
ver, en el año anterior
a su muerte, cómo
su amada compañía
volvía a ser independiente.
Los homenajes fueron innumerables
y emotivos. Durante cincuenta
años había
personificado a Jaguar y
su contribución a
la historia del automovilismo
fue inmensa. En julio se
comercializó el Cabriolet
con motor V12 y pocos meses
después el nuevo XJR-6
protagonizó un inmejorable
debut en el Motorsport Park
al finalizar en tercera posición.
Fue entonces cuando se decidió sacar
de su retiro al TWR XJ-S
para la prestigiosa carrera
de Bathurst 1000 en Australia,
que tendría lugar
en octubre. El Jaguar finalizó en
primera y tercera posición.
El Grupo 44 presentó un
nuevo XJR-7 a finales del
85 y en 1986, frente a una
multitud, el equipo logró la
cuarta plaza en dos ocasiones
y se proclamó segundo
en repetidas ocasiones, una
trayectoria que le valió de
nuevo la segunda posición
en el Campeonato de Fabricantes.
El equipo TWR realizó una
buena temporada proclamándose
vencedor en los 1000 kilómetros
de Silverstone y quedándose
a pocos segundos de la victoria
en el Campeonato Mundial.
Los ingenieros de Coventry
llevaban tiempo trabajando
en una nueva berlina. El
XJ6 continuaba siendo un éxito
de ventas, lo que garantizaba
que el nuevo vehículo
seguiría en la misma
línea. Jaguar consultó a
diferentes e importantes
firmas italianas de diseño,
aunque finalmente fue Bob
Knight quien dio la forma
final al XJ40, nombre con
el que se bautizó al
proyecto. Se llevan a cabo
una serie de estudios para
evaluar el diseño
de los Jaguar frente a sus
principales rivales. Los
nuevos diseños parecían
tener dificultades en las
votaciones, especialmente
frente a su rival más
duro de la Serie III. De
dichos estudios Jaguar extrajo
la conclusión de que
la utilización de
materiales tradicionales
era de vital importancia
en los Jaguar. Los americanos
fueron contundentes; el atractivo
de los Jaguar residía
en la tapicería de
piel y en las inserciones
de madera artesanales. ¡La
artesanía británica
era la esencia de Jaguar!
Bob Knight se había
retirado a comienzos de la
década y Jim Randle
fue quien asumió la
responsabilidad en materia
de diseño, creando
una suspensión completamente
nueva para el vehículo.
Se fabricaron prototipos
que fueron sometidos a los
climas más extremos
y a los que se hizo recorrer
una distancia total de 81
millones de kilómetros.
Lanzado en Europa a finales
de 1986 y a comienzos de
1987 en Estados Unidos, el
nuevo XJ6 recibió la
aprobación de la inmensa
mayoría. Disponible
con motor AJ6 de 3.6 litros
y en versión 2.9 en
Europa, las listas de espera
fueron una vez más
interminables. El 3.6 ofrecía
unas excelentes prestaciones
y la nueva suspensión
le aportaba unos soberbios niveles
de calidad de marcha y deportividad.
El modelo estaba disponible
con transmisión manual
o automática de 5
velocidades. La transmisión
automática disponía
de una nueva palanca de cambios
fruto del trabajo de Jim
Randle. La configuración
en "J" permitía seleccionar
las marchas fácil
y rápidamente para
conseguir una conducción
más ágil.
La gama de versiones se componía
de tres modelos: XJ6, Sovereign
y, en lo más alto
de la gama, el Daimler. La
Serie III no se desvincularía
totalmente de la gama y seguiría
acompañada del motor
V12 en determinados mercados.
No podía ser más
apropiado que en el año
en que aparecía el
nuevo XJ6, John Egans fuera
investido caballero por su
importante contribución
en Jaguar. Además
de un excelente embajador,
había sabido llenar
admirablemente el vacío
dejado tras la marcha de
Sir William. En 1987 el TWR
XJR-6 fue sometido a una
amplia revisión y
rebautizado como XJR-8. Los
modelos eran más rígidos,
más ligeros, más
potentes y con una mayor
fuerza descensional para
mejorar la adherencia.
Los cambios surtieron efecto
para los Jaguar que vencieron
en las cuatro primeras vueltas
del Campeonato de 1987. Después
le llegó el turno
a Le Mans, para lo que Southgate
fabricó una carrocería
diseñada específicamente
para el circuito francés.
Los tres XJR-8LM, nombre
por el que se les conocía,
participaron en la carrera,
aunque la suerte no estuvo
de su parte, ya que un pinchazo
y una grieta en la culata
de cilindros dejó fuera
del circuito a dos de los
vehículos, mientras
que el tercero de ellos sufrió un
retraso por problemas con
la caja de cambios. La séptima
prueba acabó con una
primera y tercera posición
en Brands Hatch y la victoria
en el circuito alemán
de Nürburgring vino
a confirmar al Campeonato
Mundial para Jaguar que se
proclamó vencedor
en ocho de las diez carreras
durante aquél año.
Al año siguiente,
el equipo TWR representó a
la compañía
en las Series IMSA y en el
Campeonato del Mundo.
En mayo de 1988, el XJ-S
Cabriolet fue sustituido
por un elegante Convertible
con capota eléctrica
totalmente recubierta y aislada
que podía subirse
o bajarse en 12 segundos.
La capota iba equipada con
una sólida luneta
trasera en contraste con
la tradicional capota flexible.
Como viene siendo tradición
con cada nuevo Jaguar, en
seguida llovieron los encargos
y Jaguar no daba abasto para
satisfacer tanta demanda.
El precio de tan bello Convertible
era de aproximadamente 60.500
Euros. En 1988 el vehículo
de competición fue
sometido a una nueva revisión
fruto de la cual nació el
XJR-9. Los vehículos
IMSA patrocinados por Castrol
con sus elegantes insignias
en verde, rojo y blanco se
alzaron con la victoria en
la primera carrera, las 24
Horas de Daytona. El inicio
de la temporada no pudo ser
mejor.
Mientras tanto, el equipo
del Campeonato Mundial comenzó con
una segunda posición
tras el Sauber Mercedes en
la primera competición,
a lo que siguieron las victorias
de Martin Brundle y Eddie
Cheever en el circuito español
del Jarama, en el de Monza
en Italia y el de Silverstone
en Inglaterra. Los Porsches
habían dominado Le
Mans durante varios años,
a lo que TWR respondió en
1988 participando con nada
menos que cinco nuevos XJR-9LM.
Veinticinco minutos después
del inicio de la carrera,
el holandés Jan Lammers
iba en cabeza a bordo de
uno de los Jaguar. Uno de
los Porsches y después
otro intentaron alcanzarle
sin conseguirlo. A media
distancia, Brundle iba tercero
en otro de los Jaguar. Después
de 24 horas de dura competición,
el XJR-9LM pilotado por Lammers,
Johny Dumfries y Andy Wallace
cruzaron la línea
de meta sumando una nueva
victoria a las cinco conseguidas
por Jaguar en los cincuenta.
Fue un momento para la posteridad.
El resto de la temporada
se desarrolló con
gran éxito y Martin
Brundle y Jaguar finalizaron
respectivamente en el primer
puesto del Campeonato de
Pilotos y de Fabricantes
con una amplia ventaja.
En 1989, los Jaguar TWR salieron
bastante mejor parados en
las Series IMSA que en las
Series Mundiales. Dos de
los nuevos XJR-12 triunfaron
en el clásico de Daytona
y protagonizaron otra serie
de victorias en Tampa, Portland
y Del Mar. Otro nuevo vehículo
participó en los dos últimos
eventos. El XJR-10 no iba
equipado con el tradicional
motor V12 sino con una unidad
V6 turboalimentada con doble árbol
de levas. Durante algún
tiempo, los Jaguar tuvieron
que luchar en carreras de
corta distancia frente a
vehículos propulsados
por motores turboalimentados
de menor tamaño. Tenían
la ventaja de que podían
incrementar ligeramente el
turboalimentador para aumentar
la potencia. Pese a que TWR
desarrolló el XJR-10
para competiciones de velocidad,
se siguió utilizando
el XJR-12 con motor V12 en
competiciones de resistencia
como Daytona o Le Mans.
En septiembre de 1989, Jaguar
anunció importantes
mejoras en la gama XJ6. El
cambio más importante
fue la ampliación
del motor AJ6 de 3.6 litros
a 4.0 litros. Este nuevo
motor de 235CV admitiría
gasolina con o sin plomo
y ofrecía un 14% más
de par, lo que se reflejaba
en que el tiempo de paso
de 0 a 100 pasaba de 7,4
segundos a 7,1, mientras
que la velocidad máxima
era ahora de 224 km/h en
el modelo manual. En el caso
de los modelos de 4.0 litros,
se desarrolló un nuevo
programa alternable controlado
electrónicamente para
la transmisión automática
de 4 velocidades para hacer
frente al incremento de par
del motor de 24 válvulas
y 3980 cc. En 1990 se incluyó un
nuevo sistema Teves de frenos
antibloqueo. En el interior
se realizaron algunos cambios
importantes. Se diseñó un nuevo
grupo de instrumentos en
el que los principales diales
y algunos indicadores eran
análogos.
A propósito de la
introducción del nuevo
motor 4.0, Sir John Egan
recalcó la importancia
de unos cambios que se traducían
en lo que denominó como "un
vehículo líder
en el mundo". "Creo que nuestro
nuevo 4.0 litros es en esencia
una nueva generación
XJ6. El efecto de los cambios
es trascendental. Aunque
la gama XJ6 ha tenido un
gran éxito desde su
lanzamiento, es nuestro deber
mejorar constantemente. Creo
que el 4.0 viene a demostrar
este hecho, algo que hemos
logrado escuchando a los
clientes y proponiéndonos
objetivos cada vez más
altos". Precisamente gracias
a que Jaguar no se permitía
descansar en los laureles
de su éxito, cada
vez era más competitiva
dentro del mercado de los
vehículos de lujo.
Aunque la compañía
contaba con una excelente
gama de productos, la directiva
empezó a darse cuenta
de que para adelantarse a
los retos venideros, era
necesario contar con el respaldo
de los gigantes de la automoción.
Y es que no en vano existían
multitud de pequeños,
aunque importantes factores,
por los que Jaguar podría
beneficiarse de la presencia
de un protector benevolente,
sin perder por ello su identidad
y relativa autonomía.