Aunque
Jaguar había previsto
retirarse de la competición
durante un breve periodo,
fueron varias las circunstancias
que terminaron por postergar
su vuelta. El incendio de
la planta de fabricación,
la necesidad de centrarse
en los turismos y sobre todo,
el aumento de la demanda
de productos en el mercado.
No obstante, ya en 1995 el
departamento de ingeniería
había previsto un
sucesor para el D-Type. Malcolm
Sayer, el legendario experto
en aerodinámica, había
estado trabajando en un vehículo
que podría ser al
mismo tiempo un fantástico
turismo y un campeón
de Le Mans. Se trataba del
E-Type. Sayer fue uno de
los pioneros en la aplicación
de los principios aerodinámicos
al diseño de motores
de vehículos. Durante
su desarrollo, el proyecto
E-Type se dividió en
dos categorías principales;
la de turismo y la de vehículo
de competición, construyéndose
un prototipo de este último
en 1960.
A mediados de la década
de los cincuenta, el piloto
Briggs Cunningham, deportista
y todo un caballero en el
circuito, hizo un pacto de
lealtad con Jaguar. Inauguró un
enorme concesionario y compitió en
vehículos D-Type con
los colores de la bandera
norteamericana. Durante una
visita a Jaguar a principios
de 1960 en la que le mostraron
el prototipo E2A, convenció a
Lyons para que le dejara
regresar a Le Mans ese mismo
año. La escasez de
tiempo para ultimar el proceso
de desarrollo jugó en
contra de tan arriesgada
empresa y aunque logró registrar
el mejor tiempo en la sesión
de prácticas, la carrera
terminó en retirada
durante las primeras horas
de la mañana del domingo.
En 1961, los XK150 ya no
lideraban el panorama deportivo
pese a seguir siendo unos
vehículos excelentes,
por lo que Jaguar se vio
en la necesidad de dar un
importante salto adelante
para mantener las ventas
y el prestigio. El E-Type,
cuya presentación
tuvo lugar en Ginebra en
marzo de 1961, fue la respuesta.
Al igual que el XK120 en
1948, fue toda una sensación.
El diseño de la carrocería
era sugerente, bello y era
un vehículo que alcanzaba
nuevas cotas en todo los
aspectos. El diseño
de la nueva suspensión
trasera independiente fue
obra de Bob Knight e iba
situado sobre una bancada
montada en la carrocería
mediante bloques de goma.
Este genial sistema de suspensión
trasera, que todavía
hoy se utiliza en el XJS,
ofrecía una excelente
adherencia, una calidad de
marcha líder en su
clase y un elevado nivel
de refinamiento. El vehículo
incorporaba el motor XK 3.8
de carburador triple utilizado
en primicia en el XK150 "S".
La unidad generaba 265 CV e
iba montada en una carrocería
aerodinámica más
ligera que le permitía
alcanzar 240 km/h con una
aceleración de 0 a
100 de 6,9 segundos.
El E-Type, conocido en Estados
Unidos como el XK-E, parecía
tenerlo todo. Era muy rápido,
con una aceleración
impresionante, un confort
jamás visto hasta
entonces, el refinamiento
propio de su clase y una
imagen realmente inmejorable.
Incluso el lanzamiento fue
espectacular. La mayoría
de las pruebas se habían
realizado con un par de descapotables,
pero se decidió fabricar
un coupé cuando un
genio americano de la metalurgia,
Bob Blake, diseñó una
maqueta para Lyons. La versión
coupé se fabricó y
copó las portadas
de revistas especializadas
y periódicos a principios
de 1961. Para gran alivio
de Jaguar que ya había
impreso los catálogos,
el vehículo fue capaz
de alcanzar la cifra mágica
de los 240 kilómetros
por hora.
El vehículo debía
presentarse ahora en Ginebra
ante la prensa especializada.
La reacción de los
medios, al igual que la del
público, fue sobrecogedora.
Pocas veces un vehículo
había sido recibido
con semejante entusiasmo.
No menor fue la sorpresa
que causó su precio,
que era de 1.830 libras esterlinas
para la versión descapotable
y de 1.954 libras para la
versión coupé.
Los Aston Martin costaban
el doble y los Ferrari casi
triplicaban su precio. Pocas
semanas después, hacían
acto de presencia en el Salón
del Motor de Nueva York dos
descapotables y dos coupés.
La reacción fue igualmente
espectacular. Al igual que
sucediera con el XK120, las
cifras de Jaguar fueron contrastadas
en el circuito de carreras.
Dos de los vehículos
participaron en el Trofeo
GT de 25 vueltas en el vertiginoso
circuito de Oulton Park.
Fueron confiados a Graham
Hill y Roy Salvadori, que
se enfrentaban a los Ferrari
y Aston Martin.
Los dos E-Type se mantuvieron
a la cabeza hasta que Salvadori
tuvo un problema con los
frenos y fue alcanzado por
el piloto Innes Ireland en
su Aston Martin DB4 GT. Pese
a sus denodados intentos,
Ireland no pudo adelantar
a Hill, que hizo gala de
todas sus habilidades para mantener
a raya al Aston y los tres
finalizaron con muy poco
margen de diferencia. Fue
una victoria brillante en
su primera incursión
en los circuitos y una prueba
irrefutable de la excelente
capacidad del E-Type. A finales
de ese mismo año,
Jaguar anunció la
presentación de otro
modelo que vendría
a relevar al Mark IX. Esta
vez el Mark X no era una
mera actualización,
sino un vehículo totalmente
nuevo. Mientras que el Mark
IX todavía incorporaba
un chasis independiente,
la carrocería del
Mark X respondía a
un diseño monocasco.
Se trataba de una versión
ampliada de la nueva suspensión
trasera independiente, la
misma que utilizaba el E-Type,
e iba equipado con el mismo
motor. El vehículo
fue diseñado casi
en su totalidad pensando
en el mercado norteamericano.
Resultaba demasiado grande
para los patrones europeos
y tenía capacidad
para cinco pasajeros. A pesar
del tamaño del vehículo, éste
no era en absoluto lento
y alcanzaba una velocidad
máxima de 192 km/h
y fue todo un éxito
entre el público norteamericano.
Los concesionarios de Estados
Unidos y Canadá registraron
pedidos por un valor de 63
millones de dólares.
Por desgracia, el modelo
no tuvo todo el éxito
esperado, aunque poco a poco
fue madurando hasta convertirse
en un vehículo excelente
capaz de transportar cinco
pasajeros con toda rapidez
y comodidad.
Tres E-Type participaron
a título privado en
la edición de 1962
de Le Mans. Aunque uno de
ellos acabó retirándose,
la participación del
Briggs Cunningham, pilotado
por Briggs y Roy Salvadori,
culminó con una loable
cuarta posición seguido
del E-Type pilotado por Peter
Lumsden y Peter Sargent a
tan sólo un puesto
de diferencia. Mientras,
los E-Type acumulaban éxitos
por todo el mundo y el desarrollo
del vehículo del Concesionario
Jaguar John Coombs avanzaba
cada vez más. El éxito
de los E-Type llevó a
Ferrari a fabricar su GTO
250. La contraofensiva de
Jaguar llegó de la
mano de una versión
especial para competición
del E-Type desarrollado a
partir del vehículo
de Coombs. Familiarmente
conocidos como los "Lightweight
E" ("E- Ligeros"), estos
vehículos, de los
cuales tan sólo se
fabricaron doce ejemplares,
incorporaban una carrocería
monocasco de aluminio y un
bloque motor fabricado en
el mismo material. Con unos
motores de inyección
con colector de lubricante
fuera del cárter,
una suspensión considerablemente
más rígida
y unas ruedas más
anchas, fueron unos temibles
rivales para los Ferrari,
a quienes derrotaron en múltiples
ocasiones.
En 1963 Cunningham llevó tres ´Lightweight
E´ a Le Mans. Lamentablemente,
uno de ellos tuvo que retirarse
por problemas con la caja
de cambios, el segundo sufrió un
espectacular choque al rodar
sobre una mancha de aceite
a 272 km/h en Mulsanne, y
el tercero tuvo que conformarse
con una novena posición
tras una larga parada en
boxes para reparar importantes
desperfectos en el capó.
En 1963 también tuvo
lugar la presentación
de la berlina S-Type. Se
trataba de un conseguido
híbrido entre el diseño
del Mark II y el Mark X.
Y lo que es más importante,
el S-Type incorporaba suspensión
trasera independiente y se
comercializaba en versiones
de motor de 3.4 ó 3.8
litros. En la edición
de Le Mans de 1964 tomaron
parte dos de los ´Lightweight
E´. Desafortunadamente,
ambos vehículos tuvieron
que retirarse a causa de
problemas mecánicos.
Para mejorar el par del E-Type, éste
recibió un nuevo motor
XK de 4.2 litros y una caja
de cambios sincronizados.
La potencia de frenada se
incrementó eliminando
el sistema de frenos servoasistidos
tipo fuelle de Kelsey Hayes,
reemplazándolos por
un vacuomultiplicador de
fuerza Lockheed. En cuanto
al interior, se dotó a
los E-Type 4.2 con mejores
asientos. Los paneles de
aluminio del salpicadero
y las consolas centrales
iban ahora recubiertos en
símil de piel. Al
igual que el Mark X, la única
forma de distinguir al E-Type
4.2 por fuera era por el
logo del portón del
maletero.
Sir William Lyons llevaba
tiempo madurando la idea
de que la compañía
necesitaba un deportivo de
cuatro plazas. La idea se
hizo realidad en 1966 alargando
la carrocería del
E-Type y añadiendo
un par de asientos pequeños
en la trasera. A propósito
del nuevo diseño,
la revista Motor afirmaba: "los
papás ya pueden seguir
sintiéndose jóvenes
durante otros siete años".
Aunque el nuevo vehículo,
conocido como el 2+2, no
fue del agrado de todos,
no hay duda de que se trataba
de una alternativa mucho
más práctica.
El peso añadido en
la sección frontal
no vino a favorecer las prestaciones
y la velocidad máxima
se redujo a 217 km/h. Como
de costumbre, el precio de
2.385 libras esterlinas era
muy competitivo y el vehículo
fue un gran éxito
de ventas, sobre todo y al
igual que el E-Type en el
mercado al otro lado del
Atlántico. En 1966
tuvo lugar la introducción
de la berlina 420. Se trataba
de una especie de S-Type
revisado con el diseño
del morro del Mark X. Comercializado,
como su propio nombre indica,
con motor de 4.2 litros,
el 420 era un vehículo
magnífico. Sin embargo,
para Lyons y Knight, que
trabajaban en un proyecto
muy especial que aún
tardaría dos años
en ver la luz, no fue más
que un simple sustituto.
Durante muchos años,
Jaguar ha sido la compañía
británica líder
en ventas en el mercado americano
y el principal importador
de vehículos en Estados
Unidos. En 1966, las ventas
de exportación de
Jaguar tras la guerra alcanzaron
los 200 millones de libras
esterlinas. Un año
más tarde, el Mark
II sufrió un proceso
de metamorfosis tras el que
nacieron los 240 y 340. La
imagen de estos modelos,
que en la actualidad se encuentran
casi en proceso de extinción,
se rejuveneció mediante
unos ligeros retoques estéticos
y el modelo 3.8 fue eliminado
de la gama. Ocasionalmente,
Jaguar volvía a considerar
su regreso a la competición,
mientras que Sayer quería
fabricar un vehículo
con motor en posición
central. Heynes y sus colaboradores
se habían dado cuenta
de que si Jaguar quería
seguir siendo competitiva,
debían diseñar
un motor totalmente nuevo,
preferiblemente de 12 cilindros.
En 1965, cuando los E-Type
Lightweight ya habían
dejado de ser competitivos,
un pequeño equipo
formado entre otros por Sayer
y Mike Kimberley, quien más
tarde dirigiría Lotus
Cars, comenzaron a idear
un deportivo con motor montado
en posición central.
El motor que diseñaron
fue un V12 5.0 de cuatro árboles
de levas.
El vehículo, el XJ13,
fue fabricado en el más
absoluto secreto en 1966,
aunque la mala fortuna quiso
que el proyecto se llevara
a cabo con gran lentitud.
Finalmente vio la luz en
1967. Tristemente nunca llegó a
competir y en la actualidad
es una pieza de museo para
los aficionados a la conducción.
El diseño fue otra
obra maestra de Sayer. Con
un legado más que
evidente, fue uno de los
vehículos más
bellos jamás concebidos
y un tributo imperecedero
a un genio que falleció prematuramente
en 1970. En 1968, los E-Types
fueron sometidos a los cambios
estipulados por las Leyes
Federales estadounidenses.
Con un diseño menos
puro y un peso cada vez mayor,
el E-Type necesitaba urgentemente
un nuevo empujón tanto
en términos de prestigio
como de prestaciones. Jaguar
buscó la respuesta,
que finalmente llegaría
acompañada de bastantes
más de seis cilindros.