Durante
la guerra, se produjo un
incremento en la producción
de sidecares para uso militar,
con casi 10,000 unidades.
Además, la producción
de aeronaves produjo un efecto
beneficioso en la compañía,
al introducirse ésta
en las técnicas y
el diseño de la industria
aeronáutica. No
sorprende que Coventry fuera
objetivo particular de bombardeos
y que fuera necesario organizar
turnos para la llamada "vigilancia
de fuego". Uno
de dichos grupos estaba formado
por el propio Lyons, Heynes,
Hassan y Claude Baily. Juntos
planearon el diseño
de un nuevo motor que consagraría
a la compañía
como fuerza mundial. Los
primeros momentos de la posguerra
fueron difíciles para
las compañías
británicas. Entre
otros problemas destacaban
la escasez de acero y de
divisas extranjeras. El Gobierno
proclamó el dictamen
'Exportar o Morir' y las
cuotas de acero estaban estrechamente
relacionadas con la exportación. –en
otras palabras, ¡sin
exportación, no había
acero! En primer lugar, sin
embargo, se hacía
necesario recuperar la producción
lo antes posible y la mejor
manera de hacerlo era reintroduciendo
la línea seguida antes
de la guerra bajo una forma
prácticamente idéntica.
Al mismo tiempo, se decidió abandonar
el nombre SS, que durante
la guerra adquirió una
connotación desafortunada,
y la compañía
pasó a llamarse simplemente
Jaguar Cars. Poco después
de la guerra se vendió la
división de sidecares
y las berlinas de 1,5, 2,5
y 3,5 litros y los convertibles
se reintrodujeron para empezar
el gran empujón a
la exportación. El
modelo de 3,5 litros no tuvo
mucho éxito en el
mercado británico,
pero resultaba ideal para
el mercado norteamericano,
al que se envió la
mayoría. El
modelo SS 100 no se fabricó después
de la guerra, pero se conservó un único
ejemplar, que estuvo sin
matricular durante toda la
guerra. Conocido por su posterior
matrícula, LNW 100,
el vehículo cosechó varios éxitos
en los Rallies Alpine y Tulip
a manos de Ian Appleyard.
En septiembre de 1948 Jaguar
anunció su primer
modelo provisional de posguerra.
Se había concebido
algo más radical,
pero varias limitaciones
dictaron que el Mark V llevaría
la prosperidad a la compañía
durante un par de años. La
principal innovación
fue la incorporación
de una suspensión
delantera independiente,
concebida por Heynes. El
fascinante nuevo motor estaba
prácticamente listo
para la producción,
pero se consideró que
el Mark V era demasiado conservador
para incorporarlo por lo
que los Mark V berlina y
convertible se ofrecieron
con los motores tradicionales
de 2,5 y 3,5 litros. Lyons
había especificado
que la potencia del nuevo
motor debía ser comparable
a la lograda con el 'Old
Number 8', 160
CV.
Los diseñadores eligieron
valientemente una disposición
de árbol de levas
en culata y después
de varios intentos de configuración,
se decidió el motor
definitivo, que iba a ser
un seis cilindros en línea
de 3442 cc y recibiría
el nombre de XK. La potencia
lograda fue de ¡160
CV!
Jaguar contaba entonces con
un excelente nuevo chasis,
un nuevo motor realmente
apasionante, pero no tenía
vehículos deportivos.
Así, se tomó la
decisión de producir
un pequeño número
de vehículos deportivos
que generarían publicidad
y quizá ganarían
unas cuantas competiciones.
La tarea de diseñar
una carrocería adecuada
en tan sólo un par
de meses para el Salón
del Motor de 1948 recayó entonces
sobre William Lyons.
El resultado fue "la estrella
del salón". Se le
conoció como el XK120
y estaba destinado a convertirse
en uno de los vehículos
deportivos más grandes
de todos los tiempos. No
se trataba de una máquina
de carreras disfrazada finamente.
Era elegante al modo tradicional
de un Jaguar, ofrecía
un confort sin rival en este
tipo de vehículos
y para colmo, su precio era
de sólo 998 libras
(£1,298 con impuestos).
El nombre se tomó de
su velocidad máxima
que lo convertía en
el vehículo de producción
más rápido
del mundo. De hecho al principio
la gente se mostró muy
escéptica y se negó a
creer lo que se proclamaba
del XK120. Para convencer
a los escépticos,
se realizaron unas pruebas
para demostrar sus proezas.
Para ello Jaguar tomó prestado
un tramo cerrado de una carretera
de doble calzada en Jabbeke,
Bélgica, donde, ante
la prensa reunida, un XK120
de serie alcanzó los
203 km/h. Con el parabrisas
desmontado alcanzó los
214 km/h y, por si esto no
fuera suficiente, el conductor
se paseó ante la sorprendida
prensa a tan sólo
15 km/h en 4ª. Los pedidos
llegaron a raudales y Jaguar
se dio cuenta de que las
doscientas unidades en las
que se pensó inicialmente
no cubrirían las demandas.
Las listas de espera se alargaron
aún más tras
el debut en competición
del XK en la carrera de Vehículos
Deportivos de Producción
en Silverstone. La compañía
prestó tres vehículos
a los afamados pilotos Peter
Walker, Leslie Johnson y
el Príncipe Bira de
Siam. Bira tuvo la mala suerte
de pinchar, pero los otros
dos acabaron en primera y
segunda posición.
En 1950 se decidió llevar
tres vehículos a Francia
para la famosa carrera de
las 24 horas de Le Mans,
simplemente para evaluar
las sus capacidades frente
a oponentes internacionales.
Por poco no acabaron en los
tres primeros puestos cuando
los vehículos que
lideraban la prueba sucumbieron
a problemas con el embrague
después de 21 horas.
De todos modos, se aprendieron
lecciones muy valiosas.
Uno de los seis XK preparados
se puso en manos de Tom Wisdom
para uso en competición.
Propuso ofrecerle el vehículo
a una joven promesa para
la famosa carrera Dundrod
Tourist Trophy en Ulster.
A Jaguar no le entusiasmó mucho
la idea ya que este joven
tenía la reputación
de ser demasiado rápido
y arriesgado. Aceptaron a
regañadientes, y en
unas condiciones desastrosas,
Stirling Moss dejó atrás
a sus adversarios y logró una
de las victorias más
importantes de su carrera.
En el frente de los rallies,
Ian Appleyard reemplazó el
LNW 100 por uno de los seis
XK especiales. El NUB 120
llevó a Appleyard
y a la hija de Lyon, Pat,
al éxito en los Rallies
Alpinos del 51 y del 52 y
en el Rally Tulip del 51,
y se convirtió así en
uno los coches de rally más
exitosos de todos los tiempos.
En el Salón del Automóvil
de 1950 se presentó el
Mark VII y una vez más
Lyons ´fue la estrella
del salón´.
Diseñado pensando
en el mercado americano,
era un vehículo muy
grande para el gusto europeo.
Ciertamente se trataba de
un cinco plazas pero al incorporar
el ya entonces famoso motor
XK no sería un vehículo
lento. Los americanos se
entusiasmaron con el Mark
VII y a los pocos meses de
su lanzamiento ya se recibieron
pedidos por el valor de 30
millones de dólares.
Tal fue la demanda que se
requirió una fábrica
de mayores dimensiones y
la compañía
se trasladó a las
instalaciones actuales de
Browns Lane, en Coventry,
en 1951/52. 1951 también
fue testigo de una nueva
incorporación a la
gama XK120: el Fixed Head
Coupé. Como su nombre
indicaba, el modelo contaba
con un techo sólido,
reminiscencia del SS 100
Coupé preparado para
el Salón del Automóvil
de 1938 de Bugattis, antes
de la guerra. Las capacidades
en largas distancias del
Fixed Head Coupé se
demostraron cuando el propio
coche de Bill Heynes se llevó hasta
el Autodromo de Montlhery,
cerca de París. Allí Stirling
Moss y otros tres pilotos
condujeron el vehículo
durante siete días
y siete noches a una velocidad
media de más de 160
km/h.
Después del viaje
de exploración de
los tres XK120 a Le Mans
en 1950, se concluyó que
Jaguar poseía un vehículo
de competición potencialmente
ganador, siempre y cuando
lograra reducir peso y mejorar
la aerodinámica. Así,
Heynes y el Director del
Departamento de Mantenimiento,
Lofty England, convencieron
a Lyons de que debía
producirse un vehículo
concebido únicamente
para la competición.
Así nació el
XK120C, o como se le conoce
comúnmente, el C-type.
Para reducir peso, se eligió un
chasis triangular multi-tubular,
diseñado por Bob Knight.
La carrocería la diseñó un
experto en aerodinámica,
Malcolm Sayer, que se había
integrado a la compañía
desde la industria aeronáutica.
Se tomaron muchos componentes
del XK de producción,
incluyendo, por supuesto,
el motor. Éste, de
todas formas, se modificó con
válvulas de escape
más grandes, levas
más altas y unos carburadores
SU más grandes.
Tres C-type estuvieron listos
justo a tiempo para Le Mans
en 1951. Fueron pilotados
por Stirling Moss (ahora
jefe de equipo) y ´Jolly´ Jack
Fairman; Los Peter, Walker
y Whitehead (una pareja de
nobles granjeros); y Leslie
Johnson con Clemente Biondetti.
Los Jaguar eran unos desconocidos,
y el público sólo
se fijaba en los Ferrari,
Talbot y Cunningham. Sin
embargo, Moss sorprendió a
propios y extraños
logrando la vuelta rápida
y batiendo a sus oponentes.
Se vislumbraba un excitante
1, 2, 3 hasta que se rompió una
tubería de aceite
en el vehículo de
Biondetti. Moss sufrió un
destino similar. La suerte
sonrió sin embargo
al tercer vehículo
y Peter Walker y Peter Whitehead
registraron una extraordinaria
victoria por primera vez
para los C-Type. Desafortunadamente,
el regreso a Francia en 1952
no trajo consigo la esperada
segunda victoria. Preocupados
por los informes sobre la
velocidad en recta del nuevo
Mercedes, Jaguar se apresuró imprudentemente
a montar más carrocerías
de fabricación en
serie, aunque no pudieron
probarlas a velocidades constantes
de 240 km/h. A las pocas
horas los tres vehículos
tuvieron que retirarse por
problemas de sobrecalentamiento.
Jaguar fabricó una
serie limitada de C-Type
de fabricación en
serie, y de los 53 que fabricó,
incluidos los vehículos
de trabajo, una serie de
ellos fueron a parar a los
Estados Unidos, donde cosecharon
varios éxitos en competición.
En abril de 1953 una tercera
versión del XK 120
se unió al Open Two-Seater
Super Sports y al Fixed Head
Coup. Se trataba de un híbrido
de otros dos vehículos
conocidos como el Drophead
Coupé, aunque la nueva
versión descapotable
era más sofisticada.
Mientras tanto, los ingenieros
de Jaguar habían estado
trabajando con Dunlop en
un nuevo tipo de frenos que
hasta ahora sólo se
había utilizado en aviación.
El nuevo avance eran los
frenos de disco, el arma
secreta de Jaguar hasta su
regreso a Le Mans en 1953.
La competición de
24 horas de aquel año
destacó porque en
ella hubo participantes de
la mayoría de los
principales fabricantes europeos
y de los mejores pilotos.
Pocas veces ha vuelto a vivirse
una competición tan
intensa. Con sus infatigables
frenos de disco, los C-Type
podían decelerar una
y otra vez con total seguridad
al final de los 5,6 kilómetros
de la recta de Mulsanne desde
velocidades de 240 kilómetros
por hora, y lo que es más,
podían retrasar la
frenada durante mucho más
tiempo que sus rivales. El
resultado fue abrumador y
los Jaguar finalizaron en
primera, segunda y cuarta
posición.
El vehículo vencedor
fue pilotado por una pareja
que era el arquetipo del
conductor aficionado. El
Mayor Tony Rolt había
sido condecorado con la Cruz
Militar en reconocimiento
a los servicios prestados
durante la guerra, mientras
que Duncan Hamilton era todo
un carácter para quien
el deporte del motor era
sobre todo una diversión.
Moss y Walker finalizaron
en segunda posición
a pesar de los problemas
de alimentación de
combustible que sufrieron.
La sonada victoria del 53
no hizo sino confirmar el
liderazgo de Jaguar y la
supremacía del motor
XK en uno de los circuitos
más duros en los que
se ha celebrado una competición.